Ser un buen técnico no te hace buen gestor

Era un buen albañil, pero pésimo capataz

Seguro que esa frase la hemos oído todos en algún momento. Esa o una de sus variantes: era un buen técnico, pero pésimo jefe de proyecto; o era una buena enfermera, pero una pésima jefa de enfermeras. Todas esas frases tienen como trasfondo una mala práctica que está muy implantada en una sociedad como la nuestra, donde la única forma de progresar salarialmente en muchas profesiones es “subir en el escalafón” sin tener en cuenta las habilidades personales/profesionales (esto pasa mucho en profesiones tecnológicas). En esa huida hacia adelante, llena de buenas intenciones para poder promocionar al trabajador, en muchas ocasiones, quizá demasiadas, obtenemos el efecto contrario al deseado, causando mucho daño, tanto al propio trabajador, como a la empresa y a los compañeros. Porque al final, un buen trabajador, a base de “empujones” en el escalafón, puede acabar convirtiéndose en un trabajador ineficiente. O dicho de otro modo: “Un profesional podrá seguir ascendiendo hasta alcanzar su nivel máximo de incompetencia“.
Las causas por la que ocurre esta mala práctica son muchas: cultural, planes profesionales excesivamente rígidos, mal entendimiento de lo que es una evolución profesional, etc… Pero en el fondo lo que hay es una mala comprensión de lo que es ser un Jefe de Proyecto.
Las habilidades que tienen que tener todo Jefe (ya hablemos de jefatura de proyecto, gerente, coordinador,…) son distintas a las que tiene que tener un técnico, y eso es debido a las nuevas funciones que se tienen que asumir, porque no es lo mismo ejecutar que delegar la ejecución. Un Jefe de Proyecto tiene que saber combinar las habilidades técnicas de su profesión, con un mayor peso de las habilidades humanas (comunicación, negociación, liderazgo, …) a medida que aumenta se nivel de responsabilidad. Al final un Jefe de Proyecto, o un responsable, o un coordinador (como queráis llamarlo) es un profesional cuya función principal se tiene que centrar en el propio proyecto más que en los aspectos funcionales o técnicos del mismo. En un post anterior “Las habilidades de un buen Director de Proyecto” ya presentaba cuales son las habilidades que tiene que tener un buen Jefe de Proyecto, como capacidad de comunicación y liderazgo.
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Por todo esto, tanto las organizaciones como los propios profesionales, deberíamos ser conscientes que la evolución hacia un perfil gestor es un paso muy importante, que se tiene realizar después de asegurarnos que poseemos las habilidades y la formación necesarias para cumplir nuestro nuevo cometido. Y, complementariamente, deberíamos promocionar los buenos técnicos dentro del propio perfil, y permitir desarrollar su carrera profesional dentro de las funciones técnicas, sin obligar a dar el salto a la gestión para poder progresar económicamente, porque si hacemos eso, es muy probable que todos perdamos y llegue la desmotivación.
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cgjardon

Soy informático de formación y formador de vocación. Mi primer acercamiento como profesional fue en el ámbito de la formación, hecho que marcó mi carrera profesional. Posteriormente di el salto al mundo de la consultoría informática donde he desarrollado mi actividad profesional. Inconformista, proactivo y abierto a nuevas ideas, he continuado mi formación cursando el Master Executive por ICAI/ICADE y obteniendo la certificación PMP® por el Project Management Institute (PMI®). Además de desempeñar mi actividad profesional, lidero la iniciativa de creación del capítulo gallego del PMI® (http://www.pmi-galiciachapter.org)

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